Facundo Cabral | «No soy de aquí ni soy de allá» | 1970
Nació de una improvisación, entre dos amigos que extrañaban su país. Más de medio siglo después, sigue cantándose en distintos idiomas y generaciones. Esta es la historia de una canción que habla de no pertenecer y que, por eso mismo, terminó perteneciéndole a todo el mundo.

¿Quién fue Facundo Cabral?
Rodolfo Enrique Cabral Camiña, conocido como Facundo Cabral, nació en La Plata, Argentina, el 22 de mayo de 1937. Fue cantautor, poeta, escritor y narrador. Su vida estuvo marcada por la pobreza, los viajes y una búsqueda espiritual que terminó convirtiéndose en parte fundamental de su obra.
Comenzó cantando folklore y, durante sus primeros años, utilizó el nombre artístico «El Indio Gasparino». Sus primeras grabaciones tuvieron poca repercusión, hasta que en 1970 No soy de aquí ni soy de allá lo llevó al reconocimiento internacional.
¿Cómo nació la canción?
Aquí está una de las historias más bonitas de la canción.
En 1968, Cabral se encontraba en Uruguay junto a Jorge Cafrune. Ambos estaban tristes porque habían dejado Argentina sin saber cuándo podrían regresar. Cafrune le había pedido anteriormente que le escribiera una canción, y la promesa seguía pendiente.
Después de una presentación, volvieron a hablar del tema. Cabral tomó la guitarra y empezó a improvisar: «No soy de aquí, ni soy de allá…».
La canción no nació como una composición planificada. Surgió de un momento de conversación, nostalgia y música. La Fundación Facundo Cabral señala que la improvisación ocurrió en 1968 y que la canción se publicó en 1970. Una canción que nació de sentirse lejos de casa terminó hablando con millones de personas que también se sintieron fuera de lugar.
¿De qué habla?
A primera vista parece una canción sobre no pertenecer a ningún lugar. Pero también puede leerse como una declaración de libertad:
• No dejar que una frontera defina quién eres.
• Sentirse parte de distintos lugares.
• Llevar los recuerdos contigo.
• Encontrar identidad más allá de una nacionalidad.
• Poder vivir sin encajar completamente en una sola categoría.
Por eso ha sido interpretada como una expresión del desarraigo, la migración, la libertad y la búsqueda de identidad.
El sentimiento
No soy de aquí ni soy de allá transmite una mezcla de nostalgia, libertad, soledad y esperanza. No es solamente estar lejos de casa. Es preguntarse: ¿dónde pertenece una persona que ha vivido en muchos lugares?
El éxito
En 1970, la canción se convirtió en el gran éxito de Cabral y lo proyectó internacionalmente. Fue interpretada por artistas como Alberto Cortez, Julio Iglesias, Chavela Vargas y Pedro Vargas, entre muchos otros, y se grabó en numerosos idiomas. Se calcula que existen más de setecientas versiones en el mundo, y la primera de ellas fue la de Jorge Cafrune, el amigo que la inspiró. Incluso llegó a la cultura popular de la televisión: aparece en un episodio de Los Simpson.
Décadas después, la canción sigue pasando de generación en generación, siempre vinculada a temas de identidad, raíces y pertenencia.
Facundo, el hombre que hizo del viaje una forma de vida
Cabral recorrió una enorme cantidad de países y convirtió sus conciertos en una mezcla de música, historias, poesía, humor y reflexión.

En 1976, durante la dictadura argentina, tuvo que exiliarse en México, donde continuó su carrera internacional. Regresó a Argentina en 1984. En 1996, la UNESCO lo nombró Mensajero Mundial de la Paz. Su obra combinaba espiritualidad, crítica social, humor y reflexiones sobre la libertad.
Su vida personal también estuvo atravesada por la pérdida: en 1978, su esposa y su hija murieron en un accidente aéreo, un golpe que marcó profundamente su vida y su obra.
Hay una coincidencia que vale la pena notar: el exilio que la dictadura le impuso unos años después de escribir la canción convirtió en realidad literal lo que ya cantaba. Cabral no era de aquí ni de allá, y la historia se encargó de confirmarlo. Es el mismo territorio que recorrimos en Arte Cabrón #3 con Nilo Soruco y La Caraqueña: la música como lugar donde cabe lo que la política expulsa.
Su último concierto
El 7 de julio de 2011, Cabral se presentó en Quetzaltenango, Guatemala, en lo que sería su último concierto. Cerró interpretando No soy de aquí ni soy de allá.
Dos días después, el 9 de julio de 2011, fue asesinado en Ciudad de Guatemala, cuando viajaba hacia el aeropuerto para continuar su gira por Nicaragua. Tenía 74 años. Sicarios atacaron el vehículo en el que se transportaba, en un atentado que, según las investigaciones, estaba dirigido al empresario Henry Fariña, quien conducía el auto. Cabral no era el objetivo. Hubo condenas en Guatemala por el crimen.
La noticia conmovió a toda América Latina. El hombre que había cantado toda su vida sobre la paz murió por una violencia que ni siquiera iba dirigida a él.
Dato Cabrón
La canción que hizo famoso a Facundo Cabral nació improvisada. No necesitó una gran producción. Solo una guitarra, un amigo, un momento de tristeza y una frase.
Y esa frase terminó viajando mucho más lejos que su propio autor.
La pregunta de La Cabrona
¿Tenemos que pertenecer a un solo lugar para saber quiénes somos?
Quizás Cabral estaba hablando de algo mucho más grande que estar lejos de casa: la libertad de no tener que encajar.
En un mundo con millones de personas migrando, exiliadas o viviendo lejos del lugar donde nacieron, la pregunta de Cabral no suena a nostalgia de otra época. Suena a presente.
A veces no pertenecer a ningún lugar también puede ser una forma de ser libre.
(Esta frase es una línea editorial de Arte Cabrón, no una cita de Facundo Cabral. Mantener esta aclaración visible.)
Porque el arte también sirve para entender por qué carajos cambia el mundo.
Arte Cabrón es la sección de La Cabrona dedicada a mirar el arte —canciones, libros, películas, imágenes— como una forma de entender el presente. Una nota nueva, cada semana.



