Rembrandt van Rijn | «La ronda de noche» | 1642
Un cuadro cortado para caber en una pared, acuchillado en 1975 y rociado con ácido en 1990. Casi cuatro siglos después, sigue ahí. Esta es la historia de una de las obras más famosas del arte occidental y de todo lo que tuvo que resistir.

¿Quién fue Rembrandt?
Rembrandt van Rijn nació en Leiden en 1606 y murió en Ámsterdam en 1669. Fue uno de los grandes maestros de la pintura neerlandesa del siglo XVII, conocido especialmente por sus retratos, sus autorretratos y el uso dramático de la luz y la sombra.
La ronda de noche fue realizada cuando estaba en la cima de su carrera.

¿Qué es «La ronda de noche»?
Fue terminada en 1642, por encargo de una compañía de la milicia cívica de Ámsterdam. Representa al capitán Frans Banninck Cocq dando la orden de avanzar a su compañía, acompañado por su teniente, Willem van Ruytenburch.
Pero Rembrandt hizo algo poco habitual. En lugar de pintar a los miembros de la compañía quietos, alineados y mirando al espectador, los convirtió en una escena llena de movimiento: hay armas, un tambor, un perro, personajes que caminan y una pistola que se dispara.
El Rijksmuseum lo describe como una innovación fundamental: un retrato colectivo en el que los protagonistas están haciendo algo, no simplemente posando.
¿Pero realmente es una ronda de noche?
No. Ese nombre llegó mucho después.
Con el paso del tiempo, la pintura se oscureció por la suciedad y por barnices envejecidos, lo que llevó a pensar que representaba una escena nocturna. El título La ronda de noche aparece documentado recién en 1797. La escena que Rembrandt pintó ocurre durante el día.
Su título oficial actual describe mucho mejor lo que vemos: la compañía de la milicia del distrito II bajo el mando de Banninck Cocq.
¿Por qué fue tan revolucionaria?
Porque Rembrandt rompió con la fórmula del retrato colectivo. En vez de decir «aquí están todos los miembros de la compañía», dijo «aquí está la compañía entrando en acción».
La luz dirige nuestra mirada hacia el capitán, el teniente y otros elementos de la escena. El cuadro parece una película congelada en un instante.
¿Y qué dijeron los críticos?
Durante mucho tiempo se repitió que los miembros de la compañía habían quedado furiosos o decepcionados porque algunos aparecían en posiciones menos visibles que otros. Pero la investigación histórica actual es más cautelosa.
No existe evidencia suficiente para afirmar que la obra fue un fracaso en su época. Un estudio sobre los críticos contemporáneos de Rembrandt concluye que las evidencias disponibles indican que recibió más elogios que condenas. Lo que sí está claro es que la obra rompía con las convenciones del retrato de grupo y que su composición resultaba extraordinariamente novedosa.
Incluso hoy existen interpretaciones distintas: algunos investigadores han planteado que Rembrandt pudo estar jugando, con ironía, con las convenciones de los retratos de milicias.
1975: el ataque con un cuchillo
El 14 de septiembre de 1975, un visitante atacó la pintura con un cuchillo y le hizo 12 cortes que atravesaron capas de pintura y tela.
La obra tuvo que ser restaurada. Los conservadores trabajaron, literalmente, como si estuvieran cosiendo una herida: estabilizaron el lienzo, colocaron un nuevo soporte y retocaron las zonas dañadas. Algunas cicatrices todavía pueden detectarse cuando se observa la pintura de cerca.
1990: el ataque con ácido
El 6 de abril de 1990, un hombre roció La ronda de noche con ácido sulfúrico concentrado. El ataque afectó una zona que incluía partes de varias figuras.
Los guardias reaccionaron de inmediato y rociaron agua sobre la pintura para diluir y retirar el ácido. Los especialistas determinaron inicialmente que el daño había quedado principalmente en el barniz, lo que evitó una destrucción mucho mayor.
Una investigación científica publicada en 2026 volvió a estudiar las consecuencias de aquel ataque y encontró evidencia de cambios químicos en las zonas afectadas. La agresión, más de tres décadas después, todavía tiene consecuencias para la conservación de la obra.
Y hay algo todavía más cabrón
La pintura también fue cortada por razones que nada tenían que ver con el vandalismo.
En 1715, cuando fue trasladada al Ayuntamiento de Ámsterdam, tuvieron que reducir su tamaño para que entrara en el espacio disponible. Se cortaron partes de los cuatro lados y se perdieron varias figuras. Los fragmentos originales nunca fueron encontrados.
En 2021, el Rijksmuseum utilizó una copia antigua y tecnología digital para reconstruir cómo pudo verse la pintura antes de esos cortes.
¿Por qué sigue siendo tan importante?
Porque La ronda de noche cambió la manera de representar un retrato colectivo. No convirtió a los personajes en una fila de rostros: los convirtió en una escena.
Y casi cuatro siglos después, científicos, historiadores y restauradores siguen estudiándola para descubrir cómo fue pintada y cómo conservarla. Desde 2019, el Rijksmuseum desarrolla Operation Night Watch, una de las investigaciones más exhaustivas realizadas sobre la obra, con fotografía de altísima resolución, rayos X, microscopía, espectroscopia e inteligencia artificial. En 2024 comenzó una nueva fase de restauración para retirar capas antiguas de barniz.
Dato Cabrón
La pintura sobrevivió a cuchillos, ácido, suciedad, barnices, recortes y siglos de interpretaciones.
Y todavía está ahí.
La pregunta de La Cabrona
¿Qué pasa cuando un artista decide romper las reglas de su época? ¿Se convierte en un genio? ¿En un provocador? ¿O simplemente necesitamos siglos para entender lo que estaba haciendo?
Quizás la pregunta incómoda es otra: ¿cuántas obras de hoy, hoy mismo, estamos juzgando con las reglas de nuestro tiempo, sin saber que dentro de cien años alguien las mirará con otros ojos?
Rembrandt no pintó una ronda de noche. Pintó una escena que el tiempo se empeñó en atacar.
Porque el arte también sirve para entender por qué carajos cambia el mundo.
Arte Cabrón es la sección de La Cabrona dedicada a mirar el arte —canciones, libros, películas, imágenes— como una forma de entender el presente. Una nota nueva, cada semana.



